EL MITO DE SÍSIFO
Los dioses habían condenado a Sísifo a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza. Albert Camus
¿Puede existir castigo más terrible que nos lleve a pensar que todas nuestras acciones sean inútiles y sin esperanza? Sísifo (fundador y rey de Éfira nombre antiguo de Corinto)al parecer de un ser ambicioso y cruel, puesto que pasaba por encima de todo con tal de acrecentar su riqueza; inclusive en un momento se burló hasta de los dioses. Convencida que fuera su esposa por él de no ofrecer ningún sacrifico que era habitual a los muertos cuando partiera de este mundo y llegada que fuera su muerte, una vez que estuvo en el infierno convenció a Hades de que lo dejara volver a tierra para persuadir a su esposa para que cumpliera con tal deber dado a los muertos. Pero Hades no contaba con la astucia de Sísifo, quien una vez que regresó al mundo superior rehusó volver y tuvo que ser regresado a la fuerza por Hermes o Mercurio, en la tradición griega y latina respectivamente. ¡¡Vaya¡¡ quien no quisiera ser desenterrado, salir del sepulcro, tomar un buen trago de aire, volver a visitar a los amigos, beber agua por lo menos, y darse un gran paseo, ¿usted no? Pues yo sí. Bueno el asunto es que en el infierno Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio (La Odisea, xi. 593), tómese en cuenta que es por la eternidad, sin derecho a vacaciones, peor a un solicitar jubilación. Bien, algunos dicen que este castigo le fue dado a Sísifo por sus amplias ganas de vivir y pues lo condenaron a vivir de esta manera.
En definitiva, lo que nos puede mostrar este relato es que hay dos elementos, tragedia y dolor, Tragedia que conduce a pensar a que aparentemente no hay un final feliz y dolor, puesto que cuando Sísifo desciende de la montaña a volver a cargar con la piedra imagina ya de por sí el camino cuesta arriba y el peso de esta piedra. Pero justamente en este descender es el preciso momento en que Sísifo tiene un espacio, un espacio de al menos "reflexión"; Sócrates dirá "La vida examinada es la única que merece ser vivida". Y precisamente las atribulaciones, las angustias, los males infundados a pesar de estar presentes y en ocasiones abrazarnos o "tomarnos por las espaldas" como dijo una amiga alguna vez, pues serán parte de nosotros cuando se hagan conciencia, cuando por voluntad propia les demos vida, los alimentemos y los recreemos. Albert Camus en su ensayo sobre Sìsifo menciona: "Sísifo, proletario de los dioses, impotente y rebelde conoce toda la magnitud de su condición miserable: en ella piensa durante su descenso. La clarividencia que debía constituir su tormento consuma al mismo tiempo su victoria. No hay destino que no venza con el desprecio.
Por lo tanto, si el descenso se hace algunos días con dolor, puede hacerse también con alegría. Esta palabra no está de mas. Sigo imaginándome a Sísifo volviendo hacia su roca, y el dolor estaba al comienzo. Cuando las imágenes de la tierra se aferran demasiado fuertemente al recuerdo, cuando el llamamiento de la dicha se hace demasiado apremiante, sucede que la tristeza surge en el corazón del hombre: es la victoria de la roca, la roca misma. La inmensa angustia es demasiado pesada para poderla sobrellevar. Son nuestras noches de Getsemaní". Pero que tal si somos capaces de convencernos a nosotros mismos de que podemos cargar la roca, pero siendo quienes podamos mantener el autodominio o el autogobierno sobre nuestro ser y sobre nuestro pensar. Este momento de reflexión era lo que para Sísifo sería para nosotros el momento de abrazar nuestras situaciones, nuestra realidad, volver la mirada hacia la roca que desciende para sabernos que mientras vivimos, nos movemos y existimos tenemos un destino y siguiendo a Camus mencionar que "Si hay un destino personal, no hay un destino superior, o, por lo menos no hay más que uno al que juzga fatal y despreciable. Por lo demás, sabe que es dueño de sus días. En ese instante sutil en que el hombre vuelve sobre su vida, como Sísifo vuelve hacia su roca, en ese ligero giro, contempla esa serie de actos desvinculados que se convierten en su destino, creado por el, unido bajo la mirada de su memoria y pronto sellado por su muerte. Así, persuadido del origen enteramente humano de todo lo que es humano, ciego que desea ver y que sabe que la noche no tiene fin, está siempre en marcha. La roca sigue rodando". Ja¡¡ en palabras mas sencillas "Si no quieres tener problemas cámbiate de planeta, este siempre los va a tener", si es Martín Valverde. Pero no es una tragedia, es un llamado a la toma de conciencia, que nos llama a sabernos superiores a la roca de Sísifo, a saber que "Todo el mundo tiene una filosofía de la vida pero pocos de nosotros gozamos del privilegio o el tiempo libre necesario para sentamos a esclarecer sutilezas" (en Mas Platòn y menos Prózac).
Hay que imaginarse a Sísifo dichoso (Albert Camus)
Me sentí como en vitrina...
ResponderEliminarme siento analizada no gustar ah!!!!
No es análisis, es experiencia, para precisamente no quedarse ahi.
ResponderEliminar